viernes, 31 de mayo de 2013

Esperen, no me dejen aquí


Nabor que en paz descanse, se dedicaba a la venta de servicios funerales y fue supervisor de un grupo en el que trabajaba. El señor que no era de mucha plática nos sorprendió cuando muy serio comentó:
- Fue en uno de esos días que me toco llevar un féretro al cementerio
en compañía de cuatro compañeros.
- ¿Por qué cuatro, si para manejar la carroza solamente se necesita una persona? – le pregunte interesado.
- Pues resulta que para cargar un ataúd se necesitan cuatro hombros – agregó sonriente -, el difunto hacia unos meses había perdido esposa e hija y se encontraba solo, por lo que decidió quitarse la vida.
- Dicen que el que se suicida, jamás encuentra el descanso eterno – comente tratando de hacer la charla más interesante.
- No te adelantes que yo soy el que está narrando la historia – me comento con severidad -; Pues resulta que el difunto era de compleción delgada, no muy alto que digamos, pero es el más pesado que he cargado. El sepelio fue muy extraño, los familiares lloraron muy poco, por no decir que nada. El sol ya se estaba ocultando cuando regresamos a la carroza, para nuestra sorpresa observamos las cuatro llantas sin aire, las habían rasgado con tanta saña que era imposible la reparación. Después de haber sido quienes fueran al frente de aquel desfile fúnebre que se dirigía al cementerio, terminamos pidiendo un aventón para llegar al poblado mientras que el velador nos despedía con un saludo muy serio.
- El velador seguramente fue el que le amoló las llantas – comentó mi amigo Antonio desde el lugar en que se encontraba y continuó trabajando sin darle mucha importancia a las palabras del viejo.
- Él no fue – contestó
muy serio el señor -; resulta que regresamos al cementerio con las llantas para la carroza, nos habían dicho que en ese lugar se acostumbraba robar los carros, pero no destruirlos. Ya muy cerca de la media noche, todos nos encontrábamos listos para irnos. De pronto me percate que un compañero faltaba, lo esperamos por un breve instante, mientras nuestra intranquilidad crecía y no tardo mucho tiempo para que fuéramos en su busca. Nuestras voces fueron la causa de que el velador saliera del cementerio como un muerto viviente y nos preguntara que era lo que sucedía. Brevemente le explicamos que no encontrábamos a Guadalupe. El velador se puso muy serio y nos preguntó que si nosotros éramos los de la carroza. Después de contestarle que si, suspiro con preocupación y externó que esperaba que no fuera nada grave. La búsqueda de Guadalupe continúo y cuando más desesperados no encontrábamos, lo observamos frente a la reja del cementerio, parecía dominado por una fuerza sobrehumana. Apenas logro señalar el lugar donde habíamos enterrado al difunto, el pálido reflejo de la luna hacia blanquear las tres tumbas de aquella familia que nuevamente se encontraba junta como en los días felices. Me pareció mirar unas sombras con forma de ser humano, pero no le preste atención hasta que Guadalupe pudo tartamudear y decir “Mi mi mi miraste e e eso” “ E e e escuchaste su su voz.” No mire
ni escuche nada, le comente con la intención de calmarlo. Mi argumentó no era suficiente para desvanecer aquellas tres figuras que se encontraban en el interior del cementerio. Son ellos, comentó el velador. De pronto se dé dejo escuchar unos gritos que decían: ¨Esperen, no me dejen aquí.¨ El velador nos clavó una mirada de interrogación, insinuando si se trataba de compañeros nuestros. Con un movimiento negativo de cabeza le dije que no. En lo particular me encontraba a acostumbrado a tratar al difunto encontrándose en la caja, pero no enterrado, todo lo contrario al velador que vivía rodeado de esqueletos. Acompáñenme para investigar qué es lo que sucede nos sugirió el velador. Sin muchos ánimos aceptamos y comenzamos a recorrer los silenciosos pasillos del cementerio, con la única intención de conocer quién era el que nos hablaba. Las linternas que temblaban en nuestras manos no iluminaban lo suficiente como para explorar detalladamente el terreno, aun así lograron verificar que nadie se encontraba en este lugar, solamente un enorme bou con su fúnebre canto se dejaba escuchar.
- Casi ni te creo – comentó mi compañero que ya se encontraba escuchando la plática.
-, ¿Y porque he de mentir? – Interrogó Nabor -; nada gano con ello, además ya no son unos niños.
- Te creo – intervine para que continuara con su relato.
- Estábamos ahí adentro – continuo el anciano -; aún con
la duda de lo que habíamos escuchado, buscamos sin encontrar al gracioso que nos llamó. Dispuestos a marcharnos dimos media vuelta, pero a nuestras espaldas, nuevamente escuchamos: ¨Esperen, no me dejen aquí.¨ En esta ocasión no era un simple grito, se lamentaban desgarradoramente. Más nerviosos que nunca comenzó nuevamente la búsqueda, pero en esta ocasión mucho más detallada y nos dispersamos en los diversos pasillos examinando todo rincón de las lapidas que se encontraban alrededor y no encontramos a nadie. Imaginando trataban de jugar una broma, acordamos irnos, y aprisa salimos del cementerio y de la misma forma subimos a la carroza, pero cuando todos nos encontrábamos dispuestos a marcharnos observamos en el interior del cementerio a tres sombras que nos hacían señas y nuevamente nos decían ¨Esperen, no me dejen aquí.¨ El Velador que no había querido abandonar su centro de trabajo, salió corriendo y nos pidió que le diéramos un aventón a su casa. En el trayecto nadie hablaba del asunto pero todos teníamos en mente lo que habíamos escuchado.
- Algún gracioso que los quiso asustar – externó mi compañero.
Don Nabor guardo silencio por lo que comprendimos que hablaba con la verdad y existen espíritus que no saben que han muerto y se quedan penando, por un tiempo indefinido hasta que alguien le dice que ya murieron. Si, “Esperen, no me dejen aquí” Pueden ser tus últimas


'Flores de hielo' antárticas revelarían origen de la vida



Las misteriosas 'flores de hielo' antárticas podrían revelarnos el origen de la vida

Las superficies heladas de los mares árticos y antárticos en ocasiones nos ofrecen hermosos e inusuales espectáculos, como los cautivadores 'campos' de 'flores de hielo', cuya belleza además podría explicarnos el origen de la vida en la Tierra.


Estas obras de arte de la naturaleza, que pueden llegar a ocupar vastas extensiones de hielo marino, se forman a partir de los vapores de agua que se escapan de las fisuras y huecos de la capa de hielo superficial y que, al entrar en contacto con el aire frío, se congelan.

La sal de la superficie se cristaliza y sirve de núcleo para la formación de la 'flor', según explica el blog Curiosón. A partir de este proceso de 'nucleación', que ocurre a temperaturas próximas a los 22 grados bajo cero, las estructuras de las flores crecen verticalmente a medida que el aire húmedo va entrando en contacto con la escarcha recién formada. Estas formaciones pueden encontrarse tanto en los mares del Ártico como de la Antártida, e incluso en lagos de agua dulce, siempre que la temperatura sea lo suficientemente baja, dicen los investigadores.

El graduado Jeff Bowman y su profesora Jody Deming, de la Universidad de Washington, sacaron preciosas fotografías de este fenómeno cuando realizaban un trabajo de investigación oceanográfica en aguas del océano Ártico, ya que alrededor del barco rompehielos que los trasladaba se formaban 'flores'.




Además de lo espectaculares que resultan, estas formaciones se convierten en un laboratorio ideal para estudiar los microorganismos que habitan en estas regiones y, según los investigadores de la Universidad de Washington, podrían ayudar a descubrir a dónde vamos o de dónde venimos, ya que estas flores también producen sustancias químicas, como formaldehídos, que pueden dar pistas sobre el origen de la vida en la Tierra, así como sobre la presencia de vida en otros planetas.

Fuentes de Informaciónfuentes.

jueves, 30 de mayo de 2013

Enamorado del más allá



Después de cumplir 15 años, mi vida, empezó a cambiar, todo empezó una noche del mes de abril, lista para dormir, algo se acuesta a mi lado en mi cama y me empieza a molestar, a sujetarme de las manos, a respirar sobre mí, yo tenía los ojos cerrados, por miedo, pero al abrirlos ese ser se desvanecía y me hacía parecer como que había sido parte de mi imaginación.

Pasé largas noche sintiendo a ese ser, hacía que yo en las mañanas, me levantara con grandes moretones en todo mi cuerpo, haciendo creer a mi familia que eran cosas mías, aprendía vivir con ese ser.

Así pasó un año, hasta que un día me decidí a preguntar que quería de mí, y así lo hice, llegó la noche y de nuevo llegó ese ser que me llenaba de miedo, y al acercarse a mi cama saben es la peor imagen que 7 años después
no puedo olvidar, era un ser regordete, pequeño, llevaba un gran sombrero, y recorría mi habitación dando saltos, tenía la cara diabólica, y una sonrisa de ultratumba, al verle a la cara, se desvaneció ante mí, luego de eso, mi madre me llevó con espiritistas y confirmaron que había sido un duende, que se había enamorado de mí, que toda la vida había vivido en mi casa y que sí le gusta alguien él se iba a materializar.

La verdad es que a mí siempre me han seguido   seres del más allá, hasta el punto, de ver a mi abuelita, tres días después de haber fallecido, esa una imagen que no la saco de mi mente aunque mi familia no le dio alguna importancia, vi a mi abuela arrimada en el lado de mi cama, vestida con los trajes que fue enterrada, y flotando sobre el piso.


Si ustedes no me creen todo lo que me ha pasado, yo sí pues tengo la suerte sí lo puedo decir así de ser seguida por seres del más allá hasta el punto de que hace unos días, uno de estos espíritus me dio su nombre y la dirección donde había vivido, comprobé que murió hace cinco años víctima de los celos de su esposo.

Encuentran restos de mamut con tejido muscular y sangre



Encuentran un mamut datado en más de 10.000 años en Siberia en perfecto estado de conservación del que por primera vez consiguen extraer sangre.




Los científicos dicen que han encontrado la sangre y el tejido muscular - perfectamente conservado en el hielo - de un mamut siberiano.

La sangre había goteado fuera del animal gigante en una cápsula de hielo natural y representa un descubrimiento de ensueño para los investigadores.

Se llega en medio de un debate muy disputado sobre si los científicos deberían tratar de recrear la especie extinta utilizando ADN, aunque ahora parece haber pocas dudas de que esto va a suceder, y la selección rusa de Yakutsk que hizo el hallazgo está trabajando en colaboración con científicos surcoreanos que están buscando activamente para llevar la parte de atrás de mamut a la vida.



El hallazgo fue hecho en temperaturas de menos 10 º C en las islas de Nueva Siberia - o Islas Novosibirsk, frente a la costa de la República de Saja.

"Nos quedamos muy sorprendidos al encontrar sangre mamut y tejido muscular", dijo Semyon Grigoriev, director del Museo de mamuts del Instituto de Ecología Aplicada del Norte de la Universidad North Eastern Federal.

"Es la primera vez que nos las arreglamos para obtener sangre de mamut. Nadie ha visto nunca cómo fluye la sangre del mamut.

Explicó: "La edad aproximada de este animal es de unos 10.000 años de antigüedad. Se ha conservado gracias a las condiciones especiales, debido al hecho de que no fue así descongelar y luego congelar de nuevo.

"Suponemos que el mamut se cayó en el agua o se empantanó en un pantano, no pudo liberarse y murió. Debido a este hecho, la parte inferior del cuerpo, incluyendo la mandíbula inferior, y el tejido de la lengua, se ha conservado muy bien.


Fuentes de Información

El contenido del post es de mi autoría, y/o, es un recopilación de distintas fuentes.






miércoles, 29 de mayo de 2013

La noche de los muertos


- ¿Podría dejar de hacer ese horrible ruido? - dijo la Tía Perla casi escupiendo la torta frita que devoraba ferozmente.
- Es que tengo un ortodoncia recién hecha - contestó avergonzada la Abuela Patrona enseñando los premolares.
- Si, bueno. Pero eso no es excusa para andar haciendo esos asquerosos ruidos. Después de todo yo no tengo la culpa de sus malformaciones - replicó la Tía Perla, para después seguir engullendo tortas.
- Es que el café está muy caliente - siguió escuchándose la Abuela Petrona.
- No le haga caso abuela - intervino la Tota que escuchaba como por descuido la conversación - Venga que ya nos vamos.

La Tota acompañó a la Abuela hasta el extremo de la habitación, donde estaba ubicado el ataúd del Abuelo Rogelio, no con demasiada facilidad, porque ya a esa hora de la noche el baile era casi tan alegre como frenético. Los parientes del difunto bailaban con los de la viuda, pero ellos no lo hacían con los anteriores, sino que preferían hacerlo entre ellos porque era una familia muy cerrada, y eso dificultaba las cosas para los parientes del difunto y para el paso de la Tota y la Abuela Petrona, que se metieron en el baile un ratito para no quedar como unas aburridas.
A toda esta parentela se sumaban también los amigotes de las
nietas del Abuelo Rogelio, que se acomodaban a un lado de los bailarines discutiendo cuál de las tías tenía las tetas más grandes, tratando de sobornar a los mozos para obtener algún beneficio alcohólico y retándose mutuamente para ver quien se animaba a tocarle el culo a alguna de las tías.
Finalmente, después de unos quince minutos, la Tota y la Abuela Petrona lograron atravesar el tumulto danzante, llegando hasta donde se encontraba el ataúd del Abuelo Rogelio. Junto a él: La Viuda; irguiéndose con gesto solemne intentando esconder la emoción. La Abuela Petrona después de intercambiar algunas palabras con La Viuda, se abalanzó sobre el cajón dándole un abrazo, para después salir por la puerta principal seguida por la Tota, que aunque muy emocionada, no fue tan efusiva, sino que se limitó a besar tiernamente la tapa del cajón.
La Tía Perla siguió con la mirada a las dos ancianas desde su asiento hasta que se perdieron de vista, reanudando su ataque gastronómico contra los pastelitos rellenos.
La fiesta continuó hasta altas horas de la noche, las serpentinas cubrían por completo el suelo, la música estuvo bárbara, hubo espuma y hacia el final se repartieron gorritos, pitos y matracas, que las viejas hacían sonar alegremente al compás de la Bailanta. Tampoco faltó a la fiesta el coro de borrachines entonando una marguita y alguna que otra inolvidable retirada.
Por supuesto
que el Abuelo Rogelio no se mantuvo al margen del festejo, pues fue arrojado por los aires, junto con su cajón, ochenta y siete veces, a pesar de las negativas de la viuda que afirmaba que el abuelo no resistiría tanto ajetreo.

No quiero olvidarme de la torta, que sin duda fue el momento más emotivo de la noche, porque el Abuelo Rogelio, que se había quedado acostado toda la fiesta, se levantó un ratito para dar gracias a todos por haber asistido, dejarse sacar fotos con los concurrentes y después escapándosele alguna lagrimita se volvió a acostar para seguir descansando.

martes, 28 de mayo de 2013

tan solo una mirada

Tan sólo una mirada es su recuerdo latente que se disipa como gotas cristalinas, de agua
se diluyen como mis solitarias esperanzas y mis frías letanías... El fervor de su compañía
es impreciso, me hace falta como la luz de un nuevo día mis quimeras se han dormido...
en su ausencia, lastima con ferocidad el olvido… De nubes apagadas se cubre el cielo, su estrella se ha ido...

En busca de otro cielo ha partido mi fugaz sueño se ha llevado en sus blancas alas mi abrigo
se ha perdido... La veo ante mí, pero sigo, silente esperaré paciente, que la brisa de primavera traiga otra vez su dulce fragancia y en sus manos la caricia complaciente,
emergerán otra vez las blancas flores del noble edén, por donde su paso, seguro
se emplazaba feliz su espíritu volverá transfigurado en un pequeño colibrí...

Volverá a beber el polen de las flores la dulzura y el dulce néctar que su ternura y simplicidad alimenta... Me quedaré esperando su llegada aguardando resignado, y sin prisas la ilusión perpetua que mi alma atormenta en sueños de mi propia creación ella es por las noches mi oración en frases sentenciosas al buen Dios... El se complace en mis sinceros sentimientos conoce mis anhelos mejor que nadie Y me consuela cada noche, en sueños
La trae hasta mí y me permite, adorarla Y ser feliz...

Es mi martirio, no poseer su virtud soy culpable de mi propio sentir y mi apego a su silueta,
en nocturnos pensamientos y frases verdaderas en fantasías propias y etéreas mis letras perdidas en busca de vírgenes praderas precisa el canto del viento, y la convicción de un poema, aferrado a mis dogmas más sublimes su imagen palidece aparecen las dudas como grietas...

Como un anacoreta, ermitaño y penitente disipo mi propia esperanza tumbando mí abatido espíritu... La ilusión es una quimera presente, como presente es la lluvia que enfría mi alma abrumada, es una melodía triste, fluye constante ruidosa y perdurable, como su propia voz, que mana cristalina entre las piedras, pintando de azul su retrato indestructible las sombras se proyectan, afanosas cubriendo las calles,

Apagando senderos que fueran luces perennes y esperanzas palpables su canto en todas partes, brota en cada flor anunciando la primavera y la promesa de un exquisito amor
refinado como el mármol, puro como el más fino cristal, reluciente a pleno sol apasionado e inmortal, mi poesía renace, cuando imagino lo profundo de sus verdes ojos distantes y lejanos como el mar cada vez más lejos de mi la distancia se vuelve fría y mortal
perdón por quererte, perdón por llamarte princesa en mis sueños musa en mis quimeras, reina azul en mis cuentos...



el costal de huesos

El costal de huesos

El costal de huesos
Esta historia sucedió en la ciudad de Aguascalientes, resulta que en una ocasión mi vecino fue de vacaciones a un poblado que se llama San Juan De Los Lagos, Jalisco. De camino en la carretera iba manejando muy contento cuando de repente un señor de edad madura le hizo la parada para que lo llevara de aventón (autoestop)
Mi vecino accedió a pararse en la carretera y llevar al hombre. Cuando el señor entró al auto mi vecino le saludó y el sujeto no correspondió a su saludo. Según la descripción del conductor, este extraño llevaba sus ropas muy sucias y un sombrero enorme, calzaba huaraches como tipo de la Revolución y en su cara se dibujaba un enojo, y así continuaron un buen rato sin una palabra, cuando de repente el señor extraño con una voz muy ronca le dijo: aquí, bájeme.
Mi vecino cuando apenas iba a abrir la puerta se dio cuenta de que su pasajero ya no estaba y al abrir la puerta del copiloto se dio cuenta que en el piso estaba sólo un costal de huesos.
Juan De Los Lagos, Jalisco. De camino en la carretera iba manejando muy contento cuando de repente un señor de edad madura le hizo la parada para que lo llevara de aventón (autoestop)
Mi vecino accedió a pararse en la carretera y llevar al hombre. Cuando el señor entró al auto mi vecino le saludó y el sujeto no correspondió a su saludo.
Según la descripción del conductor, este extraño llevaba sus ropas muy sucias y un sombrero enorme, calzaba huaraches como tipo de la Revolución y en su cara se dibujaba un enojo, y así continuaron un buen rato sin una palabra, cuando de repente el señor extraño con una voz muy ronca le dijo: aquí, bájeme.
Mi vecino cuando apenas iba a abrir la puerta se dio cuenta de que su pasajero ya no estaba y al abrir la puerta del copiloto se dio cuenta que en el piso estaba sólo un costal de huesos.


El costal de huesos
Esta historia sucedió en la ciudad de Aguascalientes, resulta que en una ocasión mi vecino fue de vacaciones a un poblado que se llama San Juan De Los Lagos, Jalisco. De camino en la carretera iba manejando muy contento cuando de repente un señor de edad madura le hizo la parada para que lo llevara de aventón (autoestop)
Mi vecino accedió a pararse en la carretera y llevar al hombre. Cuando el señor entró al auto mi vecino le saludó y el sujeto no correspondió a su saludo. Según la descripción del conductor, este extraño llevaba sus ropas muy sucias y un sombrero enorme, calzaba huaraches como tipo de la Revolución y en su cara se dibujaba un enojo, y así continuaron un buen rato sin una palabra, cuando de repente el señor extraño con una voz muy ronca le dijo: aquí, bájeme.
Mi vecino cuando apenas iba a abrir la puerta se dio cuenta de que su pasajero

ya no estaba y al abrir la puerta del copiloto se dio cuenta que en el piso estaba sólo un costal de huesos.